
El tributo se inició hora y media antes, con la ofrenda floral en la iglesia del patrón de Benidorm, San Jaime. Desde allí, la comitiva partió con la imagen de la Virgen hasta el puerto, escoltada entre otras por los marineros y marineras vestidos de azul y blanco con sus mejores galas, y dos de ellas, con los pies descalzos cumpliendo una promesa.
En puerto, izaron a la virgen al gran catamarán, que
la paseó hasta Levante para lanzar con ella las coronas frente al castillo, y
regresar a puerto una hora después, no sin antes alcanzar la bahía de Poniente.
Para recibir en tierra a la virgen se dispararon salvas y tocó el himno de
España, mientras se escuchaban "¡Vivas!" y piropos a la patrona.
Con ella, toda la comitiva se dirigió hasta el parque
de Elche, donde la marinera de Honor, Paula Algado, recitó el tradicional verso
a la virgen del Carmen.
Por la noche, la comisión festera de la Cofradía de Pescadores cerraría la festividad con un castillo de fuegos.
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